• Consumo responsable

    Consumo responsable

    Cuando compras un producto concreto como el café o el azúcar, o depositas tu dinero en una entidad financiera concreta, estás  “tomando partido” por una determinada manera de hacer las cosas. Estás respaldando el proceso que ha hecho posible que dicho producto llegue a tus manos, o estás de acuerdo con lo que la entidad financiera vaya a hacer con ese dinero que has depositado en ella.

    Por eso, consumir responsablemente es un reto que debemos afrontar como sociedad, si queremos que nuestras decisiones económicas contribuyan a transformar los modos injustos de producir, distribuir, comercializar o invertir.

    Apoyar a los productores locales a través del pequeño comercio, escoger calidad frente a cantidad, apoyar el Comercio Justo, reducir el consumo de energía, compartir recursos, colaborar… Son sólo algunas de las claves que podemos seguir para transformar nuestra sociedad de consumo en una sociedad más justa, solidaria y sostenible con las personas y con el planeta.

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  • Banca Ética

    Banca Ética

    Frente a la “banca tradicional” que opera con un único objetivo, el rendimiento económico, tenemos la Banca Ética, cuyo objetivo es dar una alternativa justa, compatibilizando los beneficios económicos con los beneficios sociales y ofreciendo transparencia a los clientes sobre el uso de su dinero. Es decir, utiliza la inversión para financiar proyectos con un impacto positivo en el medioambiente y en la sociedad.

    En España ya existen bancos éticos, cooperativas de crédito y asociaciones que promueven finanzas éticas que respondan a principios de la economía social y solidaria. A continuación se enumeran algunas opciones destacadas de banca ética que actualmente están ofreciendo esta alternativa en España.

    Los bancos éticos se niegan a especular con el dinero, tienen una solvencia garantizada y se caracterizan por su transparencia. Algunos bancos éticos ya tienen tarjetas de crédito, y ofrecen los mismos servicios que un banco tradicional.

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  • Otras alternativas

    Otras alternativas

    Es incuestionable que vivimos en un mundo profundamente injusto, desigual e insostenible, donde la discriminación entre personas es creciente, donde el control democrático de las decisiones o el acceso a las tecnologías, al conocimiento o a los servicios sociales básicos está reservado a sólo una parte de la población.

    De esta manera, la brecha entre personas y entre pueblos ricos y empobrecidos sigue creciendo, y la exclusión amenaza a amplios sectores sociales.

    Sin embargo, la persistencia de esta realidad no es justificable ni inevitable. En España ya existen iniciativas como el mercado social, en el que las entidades y empresas de economía social y solidaria intercooperen para subsistir, crecer y ser alternativas económicamente realistas. Un mercado en el que los pequeños productores vuelvan a controlar la venta y distribución de lo que producen y puedan fijar el precio de sus productos o lo fijen en común acuerdo con el consumidor y que aglutine los esfuerzos de ciudadanas/os responsables, para multiplicar la fuerza que posee un consumidor/a de forma aislada.

    Otras propuestas al alcance de tu mano son: los bancos de tiempo, mercados de trueque, plataformas para compartir coche, intercambiar casas, prestarse herramientas, alojar viajeros… Iniciativas que tratan de minimizar la necesidad de dinero “contante y sonante”.

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