Consumo responsable


Cuando compras un producto concreto como el café o el azúcar, o depositas tu dinero en una entidad financiera concreta, estás  “tomando partido” por una determinada manera de hacer las cosas. Estás respaldando el proceso que ha hecho posible que dicho producto llegue a tus manos, o estás de acuerdo con lo que la entidad financiera vaya a hacer con ese dinero que has depositado en ella.

Por eso, consumir responsablemente es un reto que debemos afrontar como sociedad, si queremos que nuestras decisiones económicas contribuyan a transformar los modos injustos de producir, distribuir, comercializar o invertir.

Apoyar a los productores locales a través del pequeño comercio, escoger calidad frente a cantidad, apoyar el Comercio Justo, reducir el consumo de energía, compartir recursos, colaborar… Son sólo algunas de las claves que podemos seguir para transformar nuestra sociedad de consumo en una sociedad más justa, solidaria y sostenible con las personas y con el planeta.

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